
Pero si no es así, si son como yo y creen que el astrónomo disfruta de la luna más que el poeta, si piensan que el conocimiento técnico de un objeto no sólo no acaba con su belleza sino que la potencia, entonces no se pierdan esta interesantísima serie de documentales. Si disfrutar de “Eleanor Rigby” ya de por sí justificaba levantarse de la cama, imagínense después de escuchar a George Martin contar cómo imitó con el cuarteto de cuerda de esa canción los ostinatos rítmicos que Bernard Herrmann había escrito para la escena de la ducha de “Psicosis”. Si cualquier momento del día es bueno para detenerse y oír otra vez “Free fallin’”, mucho más ahora que Jeff Lynne nos ha explicado cómo era el tema guitarrero original que le presentó Tom Petty y cómo entre los dos lo retocaron para crear el temazo que abre “Full moon fever”.
El enorme placer que las canciones han supuesto en nuestras vidas no procede únicamente de la genialidad de unos artistas inspirados. Hicieron falta productores técnicos que crearan los sonidos concretos que han cambiado nuestras vidas. “Soundbreaking” nos desvela la verdadera naturaleza astronómica de los cuerpos celestes. Y resultan todavía más hermosos.
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