
Cuando en la película “Los siete magníficos” Steve McQueen le pregunta a Yul Brynner a dónde se dirige, el líder de los siete pistoleros contesta: “Hacia el sur, más o menos”. La clave de la respuesta no está en la palabra “sur”, sino en el “más o menos”. Creo que el fallo de la undécima temporada de “Dos hombres y medio” no es que no esté claro si la serie ha tomado el camino de un norte sin Charlie o de un sur con nuevos personajes, sino en que sus creadores han embarcado a sus seguidores en un viaje hacia el norte o hacia el sur… más o menos. Un pistolero profesional del viejo Oeste se puede permitir decir las cosas que dice Yul Brynner en “Los siete magníficos” o Gary Cooper en “El forastero”, cuando reconoce ante Walter Brennan que no se dirige a ningún sitio en particular porque todos los sitios son buenos para pasar de largo. Pero una serie televisiva no es un western. No se puede llenar una temporada de “Dos hombres y medio” (ni, ya puestos, de “Bones”) con capítulos que se dirigen más o menos hacia el norte o hacia el sur, ni los guionistas pueden tratar a sus personajes como si no se dirigieran a ningún lugar porque cualquier chiste es bueno para hacer reír y pasar de largo.
La última temporada de “Dos hombres y medio” nos hará reír, como siempre, pero sería bueno que cuando alguien nos pregunte si nos gustó podamos decir que sí o no, pero nunca que sí o no… más o menos.
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