
Cuando los comentaristas de Canal+ hablan de “primero y diez” y “cuarto down”, el “ser ahí” de Heidegger empieza a tener sentido. Cuando Denzel Washington ordena en “Marea roja” a su oficial de inmersión mantener la nave a 120 pies de profundidad con una inclinación de 5 grados, las subastas de deuda pública parece que tienen lógica. Cuando Eli Manning, quarterback de los Patriots, da un pase a los wide receivers, hasta la transformación de Mercedes Milá en un insecto después de un sueño intranquilo no parece el argumento de un relato de Kafka. Cuando escucho a Harrison Ford establecer la condición 15Q en la película “K-19”, ya no me sorprende que laSexta 3 ponga el cartelito de “mayores de 18” años en la película “Cuando ruge la marabunta”. La línea de scrimmage o las cinco yardas de penalización tras un holding ofensivo convierten a la política asturiana en un capítulo de “Barrio Sésamo”. El ángulo de proa en dirección 0-5-0 y los motores adelante 2/3 de la película “El submarino” hacen que el libro de instrucciones de un ordenador parezca un poema de Gloria Fuertes.
Me gusta la Super Bowl y me gustan las películas de submarinos, pero siempre vuelvo al Torneo de las Seis Naciones y al “Submarino amarillo” de los “Beatles”. Es decir, que Mercedes Milá me parece un personaje de Kafka y me sorprende que no sea obligatorio ver “Cuando ruge la marabunta” en Educación para la Ciudadanía.
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