
1. Renovación estética del plató. Luces a tutiplén. Que se mueven sin parar. Cenitales que se cruzan con otras puestas en el suelo. Azules, claro. Efectos de sonido. Sobrecogedores, a todo volumen. Tras cada acierto. Público. Miles de personas rodeándolo todo. Aplaudiendo a la menor ocasión.
2. Aumento de los periodos entre la emisión de la respuesta y su proclamación como acierto o error. Jordi Hurtado y Juanjo Cardenal dicen “sí” o “no” nada más contestar los concursantes, malogrando así el potencial de suspense que todo concurso debe enfatizar. Se recomienda que el presentador emplee más de 90 segundos en mantener la tensión hasta que desvela la respuesta correcta.
3. Aumento de la duración del espacio hasta los 90 minutos. No requiere de aumento en sus secciones. Basta con estirar los tiempos muertos, incluir vídeos sobre la vida cotidiana de los concursantes y entrevistar a familiares sentados entre el público.
4. Descenso del nivel de las preguntas. Pocos espectadores pueden contestar a las preguntas actuales, lo que reduce su identificación con los concursantes y su adhesión al programa. Todas las preguntas deberán formar parte de los contenidos curriculares de la Educación Primaria.
1 comentario:
Yo creo que han hecho algo parecido a eso en las ediciones del fin de semana, pero es posible que me equivoque.
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