
El zombi de Berto Romero no es un zombi bueno cuando nos hace reír con sus monólogos, porque sus chistes tratan de comerse a la gente. Polifemo borracho no es un cíclope bueno, porque después de que Ulises le enseñe lo que hay dentro de la uva sólo dice que en agradecimiento le comerá el último. Pero no todos los vampiros son malos. El último capítulo de la serie documental “Apocalipsis: la Segunda Guerra Mundial” (La 2) mostró, una vez más, que los seres humanos a veces nos parecemos mucho a los zombis, a los cíclopes y a los vampiros, aunque sin disculpa para comernos a nuestros semejantes. Pero ver a Hitler disfrutando de la compañía de Eva Braun y de su perro Blondi era como ver a un vampiro en uno de sus momentos buenos. Magda Goebbels jugaba con sus rubísimos hijos y casi queríamos olvidar que esta vampira nazi asesinó a sus pequeños antes de suicidarse, cuando el Ejército Rojo llamaba a las puertas de Berlín. Las calles de París reventaban de alegría tras la liberación, pero luego cayeron las vampíricas bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. ¿Es posible un nazi bueno o una bomba atómica buena? ¿Los nazis eran malos, vampiros, o zombis? ¿Las bombas atómicas eran malas, cíclopes, o vampiros? Quiero creer que nazis y bombas son sólo vampiros a los que se les puede enseñar las leyes de la hospitalidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario