
Da igual que Antena 3 pida perdón, que Motos se deshaga en explicaciones, que Dani Martín se disculpe o que la productora del programa emita un comunicada diciendo que contaban con que los espectadores pillarían la broma porque “el contexto de humor de “El hormiguero” despejaría cualquier duda al respecto”. Todos deben reconocer que se han equivocado porque, tratándose de niños espectadores, no se puede esperar de ellos que distingan algo en broma de algo de veras, la magia de la realidad, la ironía de la franqueza. Motos quiso gastar a sus niños la broma de fingir que le había salido mal el truco en el que le cortaban la cabeza a Dani Martín, y este había sido decapitado. Pero lo que le salió mal a Motos no fue el viejo truco de la decapitación: fue la broma. Y los niños no le vieron maldita la gracia.
¿Qué les corten la cabeza? No tanto. Basta con algo así de sencillo: igual que no conviene emitir programas para adultos en horario infantil, no conviene emitir programas infantiles en horario adulto. Y aquí paz y después gloria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario