
Y eso sí que es un superpoder, porque “El motorista fantasma”, -filme dirigido en 2007 por Mark Steven Johnson y emitido el otro día por La 1 en su “Película de la semana”-, es un truño, pero un peazo truñaco tan descomunal que si no es por la intervención de compra-ventas de almas con Belcebú no sería capaz de ganar en audiencia a un informativo de Veo7, un “making of” de “Jara y sedal” o el seguimiento de “Agrosfera” por el Canal Internacional de RTVE. Desde la elección de Nicholas Cage para el papel protagonista hasta la resolución de la trama que hubiera superado Buster Keaton en los años 20 pasando por la pobreza en la definición de los personajes, “Ghost Rider” es, con mucho, la peor adaptación que se ha hecho de un superhéroe o antisuperhéroe Marvel desde que el primer y maravilloso “Spiderman” de Sam Raimi (2002) llegó a las pantallas. Y aun así venció el domingo a “El club de la comedia”, “Callejeros viajeros” o “La que se avecina”. Será la Operación Retorno. Será el Síndrome Postvacacional. Será Mefistófeles.