
¿Pueden imaginar ustedes un horror semejante? Todos los secundarios, los colaboradores de cualquier categoría, todos aquéllos que alguna vez aparecieron en algún programa de humor de cualquier cadena de la televisión océana y algún familiar les dijo que habían tenido gracia, mirándose de reojo, riendo nerviosos, comiéndose obsesivamente la cabeza para ver cómo pueden vencer a los demás y convencer al productor de turno de que ellos son la elección adecuada para presentar y conducir el nuevo fracaso de Telecinco que durará entre seis y seis y medio programas en antena. Dani Rovira, David Amor, Adriana Abenia, Alberto Casado, Paula Prendes, ¡¡Xavier Deltell!!, Zaina Nara y mil más compitiendo como equinodermos en una charca que se está secando mientras se tratan con toda simpatía supermaja y soportan la presión de demostrar que son geniales.
El infierno no son los otros, ni nosotros, ni la Tierra, ni la soledad, ni la desesperanza, ni la venganza de un dios incomprensible. El infierno han de ser las pruebas de selección para los nuevos programas de humor de Telecinco. Algo muy grave han tenido que hacer los participantes para merecer tal castigo.
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