
La guerra es la continuación de la política por otros medios. Vale, pues las entrevistas en las que los políticos profesionales pretenden mostrarse “como realmente son” (más allá del personaje público que conocemos), en las que hablan de cuestiones “personales”, en las que muestran su “lado humano”, en las que se relajan, se ríen, cuentan alguna anécdota sobre su teléfono móvil, nos abren su corazón y muestran que son muy majos… son la continuación de las entrevistas políticas por otros medios. La guerra puede ser eficaz allí donde la política tradicional no funciona. Y las entrevistas no políticas en las que se habla de política, pero de forma simpática y “maja”, pueden ser eficaces allí donde las entrevistas políticas tradicionales no funcionan. Un millón y medio de personas vimos la que ofreció Zapatero anteayer. Más de las que pueda reunir en ningún mitin. Es cierto que no pidió el voto, pero es que en las entrevistas no políticas los políticos piden el voto no pidiéndolo. Un medio tan eficaz y tramposo como la guerra.
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