
¿Y qué cadena eres si terminas el año con un docureality de personajes curiosos vinculados a la frikynavidad y el nerdfindeaño que has ido encontrando por los rincones más insospechados de los mapas de carreteras? Eres Cuatro, o, al menos, el Cuatro que todos conocimos antes de convertirse en el inofensivo alien que lleva Telecinco en su barriga. LaSexta es mundialmente conocida en el universo mundo por su bipolaridad, por su irregularidad, por encadenar cotidianamente picos excelentes de magnífica televisión con valles escandalosamente bajos que crean agujeros incógnitos en su parrilla. ¿Y qué programó LaSexta en Nochevieja? Pues un menú bipolar a base de un atronador silencio en forma de capítulos de "Navy: Investigación criminal" de primero y una contagiosa melodía que se encargaron de mantener con buen ritmo Ana Morgade y Berto.

Así pues, y para terminar de explotar el sorprendente principio aristotélico de identidad según el cual una cosa es siempre esa cosa, no queda sino comentar que la televisión pública volvió a ser la televisión pública durante la última noche del año. José Mota fue José Mota: fascinantemente brillante en sus imitaciones y cada vez más agotado en sus personajes propios y running gags autóctonos; Igartiburu clavó el papel de Anne Igartiburu tanto en la gala como durante las campanadas; y La 2 renació de sus minorías convertida en sí misma programando "Amanece que no es poco" según comenzaba el nuevo día, con lo que el 1 de enero a las 00:05 horas seguramente ya hemos contemplado el que va a ser el mayor acierto televisivo del año 2011. Hartos de tantas semanas previas de engaños, la Nochevieja nos pone a cada uno en nuestro lugar: las cadenas demuestran quiénes son, los espectadores demostramos qué es lo que andamos buscando. Por un momento todo tuvo sentido. Ya podemos enfrentarnos a otro año de confusión.
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