
Todos hablamos desde alguna posición, la que sea. Y la primera muestra de honradez es reconocerla, no negarla para atrapar incautos. El romano Lucrecio afirma que estamos formados por átomos que caen, pero no siguen una imparcial línea recta porque se produce un “clinamen” o inclinación que altera su trayectoria. Según esto, ni Telecinco, ni Cuatro ni la señora Campoy (ni usted ni yo) seguimos una línea recta nunca porque las inclinaciones, como los átomos, forman parte de lo que somos.
¿Hacia dónde se inclina Telecinco? Eso deberían decirlo ellos, pero, como curiosidad les apunto que, al llegar a su nueva casa, Campoy afirmó que todas las noticias tienen un lado frívolo que se puede tratar. Ah, y que es estupendo que lo más importante para una cadena de televisión sea ganar dinero. Hombre, eso ya parece ser una inclinación más que considerable. De hecho, Campoy podría haber dicho que los informativos están en las antípodas de “Sálvame”. Y que igual que se dice que Aristóteles era amigo de Platón pero más amigo de la verdad, los informativos pueden ser amigos del dinero pero son más amigos de la verdad. Sin embargo, en un alarde de recta neutralidad, se inclinó por no decirlo.
1 comentario:
Terrible, apocaliptico!
Publicar un comentario