

Así que si estamos en lo que estamos, debemos dar ya el Gran Salto Adelante y empezar a realizar este nuevo género televisivo aquí como en la China Popular, que diría Carod Rovira. Ellos son los que más saben y de quienes más podemos aprender. En China no hacen como aquí que primero pusimos a Puigcorbé de rey y ahora lo malgastamos interpretando a su padre sin maldita la gracia. Allí los actores se especializan y si dan bien en pantalla a Mao Zedong, de ahí no los saca nadie. Durante décadas, la interpretación de Gu Yue de Mao fue un asunto de Estado que levantó pasiones, ya fuera fundando el Partido Comunista, guiando la Larga Marcha o escribiendo el Libro Rojo. Gu

El desenlace de “Sofia” intentó mostrarnos cómo sufrió la pobre Sofía para convertir en hogar el frío palacio de la Zarzuela, pero no lo logró porque faltó Puigcorbé en el papel de Pequeño Timonel. Por Dios, que no falte cuando, un día de estos, empiecen a grabar las miniseries “Elena” (sobre lo que sufre el corazón de una infanta), “Leonor” (sobre lo que sufre una heredera al empezar preescolar), o “Froilán” (sobre lo que se sufre al no ser heredero).
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