
Como el ámbito semántico de la palabra "copa" también abarca el mundo del deporte no me sobresalté inicialmente, pero la ausencia de María Escario comentando la ejecución del mono sobre las ramas más quebradizas apretó el botón del pánico. Comprobé en el calendario el día de autos. Domingo. Se lo pregunté a mis compañeros de sofá. Domingo. Miré la fecha en la cabecera de la prensa del día. Domingo 3 de octubre. El día de la bestia. Comencé a hiperventilar, que es algo que siempre queda bien cuando se nos derrumba alguna de las pocas certezas que tenemos en la vida, y de nada sirvió que un buen amigo interrumpiera sus intensas libaciones de mi güisqui para informarme de que con esto de la tedeté todas las retransmisiones deportivas de TVE se habían reagrupado en una cadena llamada TDP. Sólo Hume vino en mi apoyo y abracé su fe empirista como un naúfrago abraza un tablón que se lleva la corriente. Me declaré "inductivista a la deriva" y empecé a verle el lado bueno. El lado malo es que el sol salga por poniente mientras un granjero te corta el cuello, de acuerdo, pero también es destacable que si ya no hay programas deportivos los domingos en La 2 entonces cabe una posibilidad de que algún día deje de haber también programas religiosos en mi televisión pública.
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