
Si a usted no le gusta el fútbol, no se sorprenda si su vecino de sofá o de barra habla de la selección española como si fuera Benedicto XVI explicando el dogma de la Inmaculada Concepción. Un futbolero puro no suele tener formación teológica, pero eso no le impide pontificar acerca de lo divino en forma de Iniesta y lo humano bajo el aspecto de Capdevila. El gran matemático Euler participó en una ocasión en un concurso promovido por la Academia de las Ciencias francesa en el que se trataba de encontrar la mejor forma posible de colocar el mástil en un buque, y el trabajo de Euler quedó en segundo puesto (detrás de la propuesta de Pierre Bouguer) a pesar de que, según dicen, Euler nunca se había subido a un barco. Muchos futboleros no sabemos nada de teología y nunca nos hemos subido a un barco, pero somos capaces de llevar la contraria a Benedicto XVI y de discutir con Euler y Bouguer acerca de la mejor forma de colocar el mástil en un equipo de fútbol. Una de las grandezas del fútbol es precisamente que la opinión de Benedicto XVI acerca de Fábregas o la propuesta de Euler acerca de dónde situar a Xavi pueden ser discutidas desde el sofá sin que tiemblen los fundamentos de la teología o de la arquitectura naval.
Fútbol es fútbol, algo de teología, un poco de arquitectura naval y mucho de sofá. Y Valdés... ¡selección! He dicho.
2 comentarios:
¿Valdés selección?, hombre si ye pa llevarle los guantes a los 10 ó 12 porteros españoles mejores que él, igual sí
Valdés...?????? joder...
Prefiero a la novia de Casillas de portera...
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