
Como “La búsqueda” favorece los reencuentros familiares y mete la cámara hasta el píloro para que los espectadores no perdamos detalle de lo emocionantes que son las familias reunidas Geyper, se parece a “Sorpresa, ¡sorpresa!” en cualquiera de sus reencarnaciones. Pero hay una diferencia: antes el buscador y el sorprendido se estaban quietecitos porque aquellos eran programas de plató. En cambio, en “La búsqueda” van de acá para allá hasta que encuentran al desaparecido. ¿Se trata de un homenaje a aquellos viejos dibujos animados en los que Heidi se hacía llamar Marco y buscaba a su mamá por Argentina? ¿Se trata de que en Cuatro sobraban unos cuantos reporteros de “Callejero viajeros” y había que darles curro mandándolos al quinto pino? ¿Es un homenaje a “Pekín express” dejando a Raquel Sánchez Silva en casa, o a “Españoles en el mundo” llevando españoles por el mundo?
Ninguna de esas cosas. Los reencuentros de plató han sido devaluados en los talk shows de tarde. Y poner a la audiencia a buscar desaparecidos se podía hacer antes, cuando un mismo programa lo veían millones de personas. Ahora, hasta los espacios mayoritarios son minoritarios. Así que, o te vas a la calle a buscar, o no aparece nadie.
2 comentarios:
Siempre que alguien recuerda el programa de ¡Sorpresa, sorpresa! me sale un sonrisa involuntaria. Lloré tanto con aquel programa... Y eso que por aquel entonces mis padres me hacían estar en la cama a las diez de la noche y me lo grababan para que lo viese al día siguiente, jeje.
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