
Llamo al Servicio de Atención al Cliente de La Antenacinco. Me atiende un encargado. A partir de ahora las frases impares las dije yo y las pares me las contestó el encargado. Disculpe, ¿estos anuncios...?. ¿A qué se refiere?. ¿Que por qué ponen estos anuncios?. Coño, los anuncios de Navidad. No, no, yo digo los que han puesto hoy, no los que pondrán dentro de veinte días. No le entiendo. Vuelvo al modo narrativo habitual.
Entre el 5 y el 25 de diciembre trancurren veinte días, veinte santos que han quedado sepultados por la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. ¿A que molesta, Santa Leocadia (9 de diciembre)? ¿Pensabas que iba a ser así cuando escribiste "Cántico espiritual", San Juan de la Cruz (14 de diciembre)? ¿Por qué no te moriste en agosto, San Pedro Canisio, en vez de hacerlo un 21 de diciembre en el que no se acuerda de ti ni el Tato? Pues si os fastidia a vosotros, San Urbano, San Valeriano, San Juan de Kety, que estáis más fiambres que el choped del eroski, imaginad a nosotros, los que tenemos que aguantar vivos la milonga televisiva casposa de la Navidad de mis gónadas desde unos días antes cada año, una semana antes por lustro. Y tú no te rías, San Teofredo (18 de noviembre). Pronto llegará tu hora. Y el encargado de La Antenacinco seguirá sin entender nada.
1 comentario:
Yo creo que el que más cabreado debería estar es Mitra, ya que por culpa de la Iglesia Católica el día 25 de diciembre ya no se celebra su nacimiento sino el de un tal Jesús...
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