
La nariz de Sadam todavía está fresca en nuestra memoria. Por eso es fácil perder la perspectiva y creer que “House of Saddam” es una especie de “El padrino” o “Los Soprano” en plan árabe. Este tipo, Sadam, nos cae peor que Don Vito Corleone o que Tony Soprano, pero, aunque hay un aire de familia entre el dictador y los mafiosos, la gran diferencia entre la nariz de Sadam y las narices de Don Corleone y Tony Soprano es que las dos últimas son de ficción. Y por eso ver a Saddam cargándose a su mejor amigo, ejecutando a sus enemigos políticos y llevando a Irak a la guerra contra Irán deja al espectador con mal cuerpo y peor espíritu. ¿Si Sadam no se hubiera alzado contra el anterior presidente de Irak, en una conspiración palaciega espeluznantemente cutre, la humanidad se habría ahorrado dos guerras? ¿Napoléon no habría sido derrotado en Waterloo de no haber sido por las almorranas? ¿Las monstruosidades de Stalin fueron producto de sus dolores de muelas?
No tengo ganas de pensar en eso. Hay que esperar a que la nariz de Sadam esté más lejos. Mientras tanto, conformémonos con las narices de Don Corleone y de Tony Soprano y con recordar que “House of Saddam” sólo podría ganar un premio al mejor guión adaptado, no al mejor guión original. Glup.
1 comentario:
La muerte de Saddam ha sido la unica muerte de un dictador que ha sido grabada y televisada
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