Hace nueve años Telecinco construyó la primera gran mole de “Gran Hermano”. Y empezó a concentrar todos sus programas alrededor de él. Teníamos cuatro cadenas y aquello convertía en intransitable un lugar por el que antes podíamos pasear. Luego construyó más y más grandes edificios de telerrealidad que hacían sombra a toda su programación y la hacía girar a su alrededor. Telecinco se convirtió en un destino audiovisual de éxito, pero para muchos aquello era un horror televisivo. Ahora parece que la audiencia empieza a dar la espalda a este modelo, pero Telecinco sigue erre que erre y contraataca construyendo una mole más de “Supervivientes”. Una vez más, horas y horas de programación se amontonan hasta el cielo sobre cuatro metros cuadrados sin interés que no darían ni para construir un programa de media hora que valiera la pena.

Pues que le vaya bonito. Quienes huimos de Benidorm y pedimos a la vida algo más que sol y playa podemos agradecer que la cadena haya contratado a un montón de gente a la que preferimos no ver y la haya puesto a girar alrededor de un edificio que no pensamos visitar. Confinar tanto horror en tan poco espacio despeja el terreno y facilita el zapping ahora que la oferta televisiva es considerablemente mayor que hace nueve años.
Qué buena reflexión. Ojalá fuera como dices. Porque resulta que en TVE están centrado ahora en explotar la nostalgia de la forma más cutre posible, en Antena 3 no prueban con la telerrealidad porque casi nunca lo hacen bien y en Cuatro cada vez forofean más la información.
ResponderEliminarPero bueno, qué voy a decir yo, que ya casi no veo la tele :)
Telecinco: el destino ideal de los beneficiarios de los viajes del Imserso.
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