Ustedes no lo aprecian, pero estoy poniendo cara de esfuerzo psíquico. Estoy concentrado en un punto del horizonte, un poco detrás de los libros de la estantería. Envíenme dinero.

Veo, veo que las televisiones locales seguirán sin poder financiarse con la publicidad, así que continuarán emitiendo horas y horas de tarotistas, adivinos y timadores por el estilo. Cuando la gente llame, dirán bastantes cosas buenas y unas pocas malas: nadie paga para que le den malas noticias. Harán lo posible para que quien llame hable mucho y dé datos que devolverán en forma de predicciones sorprendentemente ciertas. De vez en cuando dirán que el ser humano es libre, así que si aciertan en algo es porque tienen poderes y si fallan es porque el hombre es libre. También harán predicciones generales para que cada uno las amolde a sus circunstancias y así crea que son aciertos. Y dirán que nos quieren y que seamos felices: los clientes satisfechos vuelven. Uf, qué calor. Sean felices. Envíenme dinero.
1 comentario:
Conozco a una de esas videntes de una cadena local y lo mejor es que como le digas algo en contra de sus paridas, te amenaza con echarte un mal yuyu o algo por el estilo. Esa gente no solo es timadora, sino además toman por tontos a la mayor parte del personal. Pobre negocio el de las locales que solo ingresan con esas chorradas y los mensajes del porno.
He de decir que dicha adivina me echó el mal yuyu prometido, pero como no creo en esas cosas, sigo tan feliz un año después.
Publicar un comentario